No Es Igual Pero lo Sigo queriendo?

Publicado en por sexo-salud-amor-loscomponentesideales

La mujer que cuente con la suerte de tener a su lado un hombre con el que haya convivido algunos años y que aún sea romántico, la invite a salir, se acuerde de la fecha de la primera cita, traiga unos tickets para salir de viaje o, aunque sea, la sorprenda con un ramo de flores el día de su cumpleaños, que lo cuide bien. Ese tipo de maridos no abunda. 

Últimamente he escuchado tantas quejas de las mujeres, que coinciden en que llega el fin de semana y el mejor programa que proponen sus maridos es alguno de la televisión, que en homenaje a ellas me he decidido a escribir esta nota. La historia se repite en cada hogar: sábado a la tarde, control remoto en mano (por supuesto, ellos), cerveza en la otra, zapatos tirados en el medio del living, pies sobre la silla y barriga mirando el techo. Si hasta parecen orgullosos de que los comparen con Homero Simpson. Irrumpen las señoras que esperaban una invitación que nunca llegó: "¿Hacemos algo?", proponen para tener alguna chance de que sea el día de suerte. "¿Cómo qué?", preguntan ellos sin quitar los ojos del canal deportivo. Acto seguido.... Para todas las ideas que se les exponen tienen el no indicado. "Está lleno de gente", "Estoy cansado", "No vamos a conseguir los tickets", "No hay nada interesante para ver en el cine".... Excusas que se reiteran una y otra vez. 

Inmediatamente ellas se preguntan ¿por qué ha cambiado tanto desde que nos conocimos? ¿Lo transformó la rutina? Yo diría que no. Está claro que cuando el género masculino quiere conquistar a alguien es capaz de desplegar todas sus plumas, igual que lo hace el pavo real. Pero una vez que tienen a su presa asegurada vuelven a ser como son naturalmente. No le pidan más. 

Qué decepción. La cabeza de esas infelices mujeres comienza a volar y a pensar que mientras todos se están divirtiendo afuera, ellas están condenadas al aburrido encierro. Muchas veces llegan a imaginar que estarían mucho mejor solas, con la libertad a pleno. Pero a ellas quiero decirles dos cosas: la primera es que siempre se desea lo que no se tiene; no hay que idealizar. ¡Cuánto daríamos las que estamos solteras por tener a alguien que nos mantenga los pies calentitos en la cama un sábado a la noche! La segunda, no crean que son las únicas... Muchas casadas, y no me atrevo a decir la mayoría porque sería muy arriesgado, en ese mismo momento pasan por una situación similar sino idéntica. 

¿Por qué las mujeres quieren y los hombres no? Evidentemente, el género femenino pasa mucho tiempo en el hogar con las tareas que este demanda (más las de los chicos) y el género masculino se pasa bastante más horas afuera. Entonces, cuando ellas están hartas de ver las mismas paredes todos los días es cuando los caballeros tienen más ganas de estar relajados, en casita. ¡Otra más de unas cuantas veces que no sincronizan los géneros! 

¿Qué dicen ellos? 

Paso a citar el testimonio de mi propio hermano, uno de los tantos acusados por su pareja: "Uno está trabajando de lunes a viernes. Por eso, cuando llega el fin de semana quiere disfrutar de la casa", afirma. Y continúa con su alegato: "El tiempo libre es tiempo libre. No comprendo esa exigencia de ocuparlo para aprovecharlo mejor. Después de todo yo me pregunto ¿qué es aprovechar bien el tiempo libre?". Es otro punto de vista... También, válido. Por otra parte, como mujeres debemos reconocer que a ellos les ha tomado tiempo desapegarnos de nuestros hijos cuando eran pequeños. Durante ese período éramos nosotras las que inventábamos las excusas para no salir porque no queríamos dejarlos al cuidado de otras manos. Pero parece que al final pudieron adaptarse bastante bien al encierro.

Basta de peleas, desilusiones e incomunicación. Es posible buscarle una solución al problema. ¿Cómo? negociando. El fin de semana tiene dos días, por lo tanto cada miembro de la pareja puede elegir uno de ellos para disfrutarlo como más le guste. De esa manera, ambos tendrán la oportunidad de compartir el tiempo libre y a la vez pasarla bien. 

Aquí, algunas ideas más: 

-Compartir intereses: sugerir programas que los atrapen también a los hombres. Por ejemplo, andar a caballo o alquilar un cuatriciclo. 
-Estar solos: hacer actividades sin hijos una vez por semana. 
-Proponer: alguna salida con una pareja de amigos que vengan de su lado. 
-Dialogar: pedir cuando queremos una salida y no esperar a que surja de ellos. 
-Darles aire: que ambos tengan al menos una vez por mes la posibilidad de salir con amigos. 
Eso sí señores, hay una cuestión que no es negociable: las mujeres nunca dejaremos de desear que vuelva el romanticismo del primer día.

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